Y que se me lanza a yugular!

photoMi Mamá tiene un perro de nombre Rufino, y si le pone la correa, en ese momento deja de moverse aunque la correa esté suelta, no la tenga agarrada nadie y no esté atada a nada. Pero en la mente de Rufino es como si estuviera amarrado a la piedra más pesada que existe en este planeta y sistemas circunvecinos.

En el post anterior Jenny Moix comenta “todos tenemos barreras para el cambio”. Ah qué fácil identificar las barreras de los otros, pero qué tal las nuestras?

Hace unos meses estaba en medio de una plática entre 3 personas como observadora, hasta queeeee se me ocurre abrir mi bocota y entonces siento una fuerte mirada y me imagino que se me lanza directo a la yugular!

En esa plática estaba atenta escuchando a una persona hablar de su enfermedad, cómo nadie la entendía, cómo nadie la apoyaba, cómo a pesar de la información y una carta (de esas que la explican y circulan por el internet) la tiraban a loca. Me conmovió y fuí empática con Ella, hasta ese momento todo iba bien porque percibió que podía relacionarme perfectamente con lo que alguna vez sentí. Pero en eso me dí cuenta que esa plática, esas palabras, ese sentir, tenían años y años y años, que era lo mismo de siempre. La diferencia es que siempre me había quedado callada.

Entonces abro mi bocota y pregunto “a ver, dígame qué es lo que necesita de nosotros?” sorprendida de momento no contestó, esto se salía del mismo patrón de todas las veces anteriores, pero cuando lo hizo, enlistó los cambios que requería de todos a su alrededor. La dejé terminar y entonces le pregunté si ya había hecho los cambios que le había requerido su Doctor: “algo?, alguno aunque sea pequeño?, está comiendo mejor?, está haciendo ejercicio, ha salido a caminar? etc etc” Se quedó en silencio, no me respondió nada.

Entonces decidí compartirle el cómo experimenté el perder muchas cosas en mi vida en alguna época en que estaba esperando todos entendieran y todos cambiaran y también yo traía impresa una carta. Pero que esas personas alrededor, por mucho que me quisieran, tenían que seguir con sus vidas y entendí que no podía pedirles que cambiarán cuando yo no había sido capaz de hacerlo primero. Y en ese momento, la mirada penetrante y sensación de que se lanzaba a mi cuello fue escalofriante, acompañado de un “para qué hablé, me hubiera quedado callada”.

De corazón te digo, nunca hubo una mala intención de mi parte, solo compartirle algo muy personal, esperando tratara de darse cuenta que uno es su propia correa, la amarramos al árbol enraizado o mejor la soltamos para salir de paseo.

Anuncios

4 comentarios en “Y que se me lanza a yugular!

  1. Al final del día, son enseñanzas para aprender y es cierto, nosotros mismos podemos ser nuestros peores enemigos, bajo cualquier circunstancia, somos nosotros quienes nos bloqueamos y somos nosotros quien debemos cambiar el chip, para mejorar nuestras actitudes y entorno… Me gusto, tu post, gracias por compartir

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s