Ay no!, desvielé el carro!

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Un buen día iba manejando y  cantando a todo pulmón (es el único lugar donde canto porque tengo una voz aguardientosa divina)  y de repente se prendió un foquito rojo en el tablero, el cual se apagó a los 10 segundos. Al día siguiente se volvió a prender, pero se apagó como a los 30 segundos. Como se apagaba y  todo seguía funcionando bien, no le hice mucho caso hasta que al quinto día el carro empezó a temblar horrible, me preocupé pero no me ocupé del problema  hasta que 3 días después ¡me dejó tirada!

Entonces enojada, angustiada y a punto del llanto llamé al mecánico, para  que atendiera a mi carrito, esperando me dijera el diagnóstico. ¿Me quedaré sin carro?,  ¿Porqué no lo llevé al taller antes?, ¿si tiene compostura verdad?, ¿para qué me esperé?, ¡Ay noooo todavía ni lo termino de pagar!

Es importante saber reconocer nuestros límites  e identificar cuándo está a punto de prenderse nuestro foquito,  para así, hacer un alto a tiempo y evitar que truene nuestra máquina.

La clave radica en planear tus actividades y no tratar de hacer todo en el día que te sientas muy bien, porque seguramente calentarás tu máquina y vendrán días malos.

A mí me ha funcionado planear mis actividades por semana; anoto todo lo que  tengo que hacer y luego distribuyo las actividades  balanceando el esfuerzo físico que requiere cada una.

En mi agenda tengo mini post-it de colores, cada color está destinado a los pendientes de un rol o responsabilidad en mi vida:

Amarillo: Ama de casa

Verdes:  Montessori de las niñas

Rojo: un negocio

Naranja: otro negocio

Azul: personales

Rosa: sociales de las niñas

Floreado: sociales míos y de pareja

Si mantienes tu nivel de actividad diaria lo más constante posible, lo más probable es que haya más días buenos que malos.

Cuando supe que tenía Fibromialgia decidí incluir un detalle más en la agenda : Happy Faces.

En realidad al principio no todas eran taaan felices, pero empecé a calificar mi día con caritas según me hubiera sentido. Y a anotar más o menos las actividades que había realizado, la alimentación, sueño o algún detalle que considerara importante. Digo, más o menos, por que no se trata de traumarte por si la mosca pasó, hay que hacerlo relajadamente porque si nos empezamos a stressar acrecentamos el dolor y no queremos eso ¿verdad?.

Al final del mes hacía un análisis de la información, relacionaba las  situaciones o acciones que coincidieran en los días felices y no tan felices, del tal manera que seguía haciendo las que me hicieran sentir bien o dejaba de hacer aquellas que no.

Actualmente ya no llevo ese control porque aprendí, y me acostumbré, a solo hacer aquello que me hace sentir simplemente LA MUJER MARAVILLA.

Pon atención mesurada a los detalles. Abre ojos, para oreja … ¿cómo te hacen sentir? ¿cómo lo acepta y reacciona tu cuerpo?


Quieres ver cómo se ve mi folklórica pero útil agenda?

https://diariodeunafibromialgicafeliz.com/2015/01/09/filoflax-la-salvacion-de-mi-fibroniebla/

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Un comentario en “Ay no!, desvielé el carro!

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