5 minutos

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Si mis matemáticas no me fallan 5 minutos son 300 segundos, o sea, son muchos; entonces no tienen por qué ser subestimados ¿no crees?

Como te comentaba en otros posts, el ejercicio se ha tatuado en mi vida desde que me diagnosticaron FM hace 6 años. Antes de eso, no era tan deportista. Debo confesarte que en la primaria y secundaria era de las niñas que odiaba la clase de deportes y siempre ponía pretextos para no tomarla o tenía mis mañas para no hacer los ejercicios. Si nos ponían a correr alrededor de la cancha, simulaba que la agujeta de mi tennis se desamarraba y duraba lo más que pudiera volviéndola a amarrar, corría y luego pasaba lo mismo pero con el otro tennis.

Ya en la preparatoria, empecé a preocuparme más por mis físico así que patinaba, iba al gimnasio, tomaba clases de aerobics, aquarobics y cuánto se me atravezaba enfrente, con tal de poder lucir decentemente el bikini en semana santa. Sin embargo, hacía ejercicio solo cuando quería (de Enero a Marzo jajaja) y años después, cuando mi cuerpo me limitó, lo extrañaba, me hacía falta.

Hace 5 años, casi contrato a un entrendor personal para que me guiara con un rutina de ejercicios con pesas y aparatos. Cabe mencionar que ha entrenado a personalidades como Maribel Guardia y Lorena Herrera. Así que me entusiasmaba la idea de que me pudiera ayudar a verme como ellas, en realidad me conformaba con que me dejara viéndome la mitad de bien que esas esculturales mujeres. Peeeero fue un casi , porque a la mera hora no lo hice. Me ofreció una clase de prueba, pero me sentía muy presionada. “¡Dame una más, tú puedes!” mientras, la cara se me desfiguraba con cada esfuerzo realizado y el labio me empezaba a brincar. Eso me hizo recordar 3 palabras: CINCO MINUTOS y AGUSTO.

Cuando mi Doctor Alberto Gaytán me incluye ejercicio en la receta médica le pregunté ¿puedo hacer elíptica, salir a caminar, cuánto tiempo? y él me respondió: Sí, lo que te haga sentir agusto, si son 5 minutos está bien, si son más o menos también, pero que estés a-gus- to.

Eso me dió la pauta para poder salir del consultorio directo a comprarme unos tennis, me sentía entusiasmada a dar literalmente el paso, a MI ritmo y esperando pronto ver resultados de MI esfuerzo.

Tardaba más tiempo poniéndomelos, yendo al malecón, que en lo que duraba caminando. Pero no me importaba, el tiempo que fuera lo disfrutaba y me lo festejaba como si hubiera corrido 10km.

Por cierto, ese par de tennis duraron como nuevos mucho tiempo porque solo los usaba 5 minutos.

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